Adopción... Un acto de conciencia y responsabilidad

Se sabe que desde hace algunos años la palabra adopción ha tomado auge en Colombia, y no precisamente en el campo de las adopciones humanas, sino en el ámbito animal. Los movimientos formales o informales de protección a otras especies han aumentado cada vez más, implementando una sensibilidad mayor hacia los perros y gatos en especial, sin dejar de lado otras corrientes del activismo. La adopcíón se ha convertido en unos de los métodos en los que se quiere hacer ver a las personas que un animal es un ser vivo que no necesita ser comprado o cambiado por dinero para obtenerlo y que las razas no deben ser de importancia a la hora de escoger al que es llamado el mejor amigo del hombre, o en el caso de los gatos, que hoy en día no son vistos como esos seres uraños a los que algunos tenían miedo.

 

Pero la palabra adopción abarca algo más que la obtención de un rescatado para tenerlo en un hogar. Es un acto de gran responsabilidad y conciencia que a veces las nuevas generaciones toman a la ligera, tal vez por su deseo de buscar de manera rápida una vivienda donde se pueda acoger a un animal rescatado sin percatarse del análisis previo que se debe hacer al respecto.

 

Al comienzo de mis rescates (hace mas de 15 años) al igual que muchos jóvenes sentí la necesidad de poder ayudar a un ser desprotegido en las calles y tratar de ubicarle un hogar que lo acogiera confiando en la palabra del ser humano, tal vez ese ser humano que ha hecho de la tierra el infierno de los animales, pero al recoger y entregar un animal sin percatarme de donde iba de verdad a quedar me hizo cometer erróres que a los únicos que perjudicaron fueron a los pobres seres que algúnn día saque de la calle. ​​

 

 

Tras conocer mejor al ser humano como un ser que gran parte del tiempo ha buscado su bienestar y no el del otro, me di cuenta que muchas de las personas adquieren una mascota (o como llamamos ahora animal de compañía) sin la suficiente conciencia para saber si la pueden tener toda su vida, vida que estaría entre los 15 a 20 años, pues eso es lo que dura un gato o un perro bien cuidado. Así que tras mis equivocaciones en el tema de la adopción cuando empecé en esto, decidí montar un plan en el cual si rescataba un animal doméstico necesitado me percataría lo suficiente para poder darlo en un hogar que lo fuera a tener para toda la vida, tal vez sería un poco mas dispendioso y lento el proceso, pero esto aseguraría que éste tuviera más bienestar del que tenía cuando lo rescate.

 

Por esto es mi deber siempre que puedo aconsejar a las personas que desean entrar en el tema de rescate y adopción que sean conscientes de que debe ser un proceso responsable en el cual la persona que va a adquirir en la calidad de hijo, porque así los deben sentir, como hijos, a un animal de compañía, tomé su tiempo para pensar si está en capacidad de brindarle un hogar estable, si tiene el tiempo, el espacio, la estabilidad económica, la paciencia y que a pesar de los percances, siempre estará al lado de ese ser con el cual se comprometió y a su vez que las personas que rescatan y dan en adopción se pongan en los zapatos de ese animal y aprendan a analizar el que va a ser el nuevo hogar de este y dentro de las cosas que deben tener en cuenta están la esterilización, las visitas domiciliarias y los demás seguimientos post adopción.

 

Un animal no es un objeto, es un ser que siente más de lo que nos lo han hecho ver, que no es el juguete del cual se antojo un niño en una vitrina, ni una compañía esporádica mientras se consigue pareja o un ser que se obtiene para cuidar una casa o finca. 

 

Un perro y un gato cuando se les entiende son seres maravillosos que nos regalan experiencias únicas y siempre brindan fidelidad, esa fidelidad que mínimas veces vemos entre nosotros los humanos, precisamente por ese afán de buscar el bienestar propio sin importar el de los demás.

 

A mi modo de ver, nunca hay excusa para abandonar un animal, ya que adquirir una mascota va más allá de una decisión momentánea, es un compromiso real.

 

Si deseas un animal de compañía no compres, adopta y si adoptas que sea a conciencia.

 

Si eres rescatista animal, no solo saques de las calles a los necesitados, dales la posibilidad de que tengan un hogar estable y un ser humano que los cuide para siempre, y para eso, tómate el tiempo para escoger una familia que merezca tener ese perro o ese gato especial.

 

 

 

 

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